Encuentro en Labuhuiere. Y a Bordeaux.

Aurice-Labuhuiere

66 Km

Hoy he despertado en medio del bosque. Algún pájaro interrumpe la tranquilidad de este mi último amanecer en solitario. Preparar el desayuno me permite repasar también todo el material que llevo y la comida que he usado: avena, gofio (canario), pasta, infusiones, frutos secos, alguna manzana, plátanos y juliana de verduras deshidratadas. Hasta este momento solo me he preocupado por la hora ir dormir. Pero supongo que al encontrarme con la gente de Soluciones al Cambio Climático tendré que sincronizar mis horarios y comidas. Solo lo supongo.
Una vez recogido mi campamento, retomó el rumbo. Siempre en dirección noroeste, lo que quiere decir que el sol estará a mis espaldas, calentando.
Como en todos estos días, mi guía será el teléfono por medio de una aplicación muy práctica: Wikiloc. Como he descargado los mapas de la región, puedo consultarlos sin consumir datos y ahorrando batería al mismo tiempo. La información que me brinda, además, me permite variar la ruta, porque se pueden identificar caminos de menos tráfico e incluso ciclovías. Así que hoy, que tengo el objetivo de recorrer menos de 70km y con buen pronóstico de tiempo, decido que la ruta sea lo más relajada posible. Nada de caminos muy transitados.
Al mediodía ya tengo noticias del grupo y sé que llegaré con mucho margen porque ellos no han variado su trazado original, pasando por Mimizan, y suman entre 20 y 30 km para llegar a Labuhuiere. En total 120 km. Así que estarán muy ocupados.


Cuando apenas cae el sol, entró en Labuihiere. Y en poco metros y con las señas que ya me habían enviado desde la organización, estoy frente al albergue de jóvenes del pueblo. Hago una llamada y sale a mi encuentro (¡por fin!!!) Héctor. Es un gran momento porque llevo meses escuchando hablar de él y es hasta hoy cuando le puedo estrechar la mano.
Me repasa la jornada que ha tocado para el grupo y que él ha coordinando desde el furgón de apoyo. No tardó en conocer a los primeros miembros del grupo pero, como en todos estos días, la consigna para ellos y para mí, y siempre que se puede, es lo primero es la ducha.
Después de un rato me voy presentado al resto y me reencuentro con Mexa. Repasamos con mucha pasión nuestros últimos días rodando. Ella ha estado al tanto de mi cruce por el Pirineo y yo de sus encuentros con la policía francesa. Así que, ya duchados y con cama para dormir, vamos haciendo la cena cada uno mientras se va planteando la etapa del próximo día. A esto no estaba acostumbrado.

Bordeaux

78km
Amanece y lo único que tenemos fuera del albergue es neblina. Mucha humedad y baja temperatura. Se acabó eso esperar que el día calentara para comenzar a rodar. El grupo manda y el protocolo del albergue es que dejemos el lugar temprano, limpio y tal como lo encontramos. Es lo mínimo que podemos hacer por este inmenso favor que hacen por nosotros. El día sin embargo es muy bueno para mí. Me animo muchísimo con parte del grupo que va rodando fuerte. Las referencias del camino son las que los GPS indican. Así que puede que la ruta sea la más corta o rápida pero no necesariamente la más placentera. Ya voy haciendo migas con algunos: Alfonso, Lope, JuanJo, Rafa, Pepe el de la música…es muy divertido tener con quien rodar.
El día mejora y el cielo se despeja sobre la hora del café: 11,30 como todo los días. Sigue el ritmo rápido y los kilómetros que nos quedan hasta Bordeaux son el pretexto para no bajar la marcha. Muchos están asustados por los 120 kilómetros que tuvieron que hacer el día anterior y que los obligo a rodar de noche y dormir mucho menos de lo que sus cuerpos les pedían. Hoy por suerte tenemos una peculiar recepción. Los amigos de la Maison de Manivellees nos acogerán de manera individual a cada uno en sus casas. Por eso en algún momento tenemos el estrés de pensar que si llegamos primeros tendremos más oportunidades para irnos a casa de alguien más simpático o muy conversador. Por fortuna el criterio será totalmente aleatorio.
Por supuesto que más de alguno ya bromea con la cargobike. Hay quien la bautiza como “la flecha roja” y ya tengo cita para que la prueben en la próxima parada.

Ya en Bordeaux y después de dar unas vueltas antes que caiga el sol, agrupados y con la guía de un miembro de la asociación que nos recibe, llegamos hasta el hermoso local de Maison de Manivellees. Es impresionante la recepción: todos en la calle esperándonos y aplaudiendo y vitoreando. Será una velada que ninguno olvidara y única para cada quien porque luego nos vamos a casa de nuestros anfitriones: Dominique es mi estrella esta noche. Nuestra noche pasa entre caldos, pasta, queso de cabra y botellas de buen vino.. contando nuestras vidas y nuestras inquietudes. Doors, The Clash y Talking Heads para dar onda a nuestra charla.

 

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